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sexta-feira, 15 de maio de 2015

POSMODERNISMO Y "NACIONAL-BOLCHEVISMO"

Ni izquierdas posmodernas ni "nacional-bolchevismo"
¡Por la reconstrucción del bolchevismo internacionalista!
Leon Carlos (Tendência Militante Bolchevique), Humberto Rodrigues (Liga Comunista/FCT) e Marcos Silva (Coletivo Lenin/FCT), respectivamente, secciones de Argentina y Brasil del Comité de Vinculación por la IV Internacional
Alexandre Duguin, professor Universidade de Moscou e Diretor do
Centro de Estudos Conservadores, fundador do Movimento Eurásia
A partir de la crisis del 2008 empieza el periodo epilogal de la postmodernidad. Definimos acá a postmodernidad como las tendencias socioculturales que emergieron mayormente en occidente – que por diferentes matizes se dieron tanto em centros imperialistas como semicolônias, a partir de la desproletarización de la fuerza de trabajo. Por desplazamiento a los servicios, la economía informal o la marginalización.

El posmodernismo es enemigo mortal de cualquier teoría totalizante de la realidad y sobretodo del marxismo, la mas avanzada teoría totalizante y monista de la realidad, una vez que el marxismo, el materialismo fundido a la dialéctica, la expresión mas avanzada de la cultura humana derivada del socialismo francés, de la filosofía alemana y la economía política británica. Estas tres fuentes solo fueron fusionadas después de la industrialización y a partir de la proletarización de las clases explotadas en sociedad burguesa, de la lucha de clases del siglo XIX, él qué fundó las bases para el capitalismo imperialista y la necesidad de explicarla. 

La mejor expresión política de esta fusión fue el bolchevismo criado por Lenin que agrupó al proletariado revolucionario para la conquista del poder y la fundación del primero Estado Obrero del planeta en la revolución de ocutubre de 1917.

Todavía, el comunismo revolucionario no re-emergió de la declinación del post-modernismo, y seguí aún afectado por la ofensiva ideológica anticomunista del imperialismo, subproducto de la contrarrevolución en la casi totalidad de los Estados obreros hace poco menos que tres décadas. Si el comunismo revolucionario no tiene fuerza, osos y sangre actualmente para suplantar material y subjetivamente el posmodernismo, surge de una variante del capitalismo, que se potencia, que lo prostituye y hace un sincretismo entre sus signos y una actualización del conservadurismo burguês.

No por acaso, es sobre la acumulación de medios de producción - heredados de los mega-Estados obreros, combinado con al industria armamentista, que en el núcleo Euroastico se dan las bases materiales del NEOMODERNISMO, o como llaman en Rusia, el NACIONAL-BOLCHEVISMO. Esto és subproducto de una relativa y nueva proletarización de la economía internacional. Tanto por la expansión económica del núcleo ruso-chino, como por la necesidad de competir con el de las potencias imperialistas.

A falta de una dirección revolucionaria para las luchas del 1968, sus banderas fueron usadas para fomentar al postmodernismo en la identitario - cultural, siendo así el fermento de la izquierda posmoderna, de la misma manera que hoy en día al nacional-bolchevismo utiliza las reivindicaciones antiimperialistas para fomentar a la derecha neomoderna

Por lo tanto no es casualidad que la derecha neomoderna piratea "ropajes" históricos del marxismo para camuflarse y embellecerse, como escudo ideológico burgués en su disputa en contra el imperialismo hegemónico posmoderno.

A partir de el epilogo de la postmodernidad comienza, en forme embrionaria, el prologo de la neomodenidad, conviviendo hoy las 2 tendencias, en diferentes y cambiantes proporciones. Y en la medida que crecen y se amplían las bases materiales y influencia del núcleo Eurasiático, mas él se torna conservador y se asocia al conservadurismo, a la derecha y al neofascista mundial.

El nacional-bolchevismo es la derecha neomoderna. Es decir de la derecha que emerge en la misma medida de que la posmodernidad entra en crisis.

A grandes rasgos se puede definir a la neomodernidad. Como una tendencia sociocultural (que en forma incipiente ya empezó a tener tendencias) en que lo económico- reivindicativo, se imponga – en general sobre lo identitario cultural – se esto derivado de consideraciones de raza, etnia, sexo o orientación sexual.

Con su homofobia y su machismo el nacional-bolchevismo reúne los aspectos de una derecha neomoderna.

Momentáneamente, como en Ucrania, por ejemplo, en términos prácticos veamos que la derecha neomoderna tiene más contradicciones con el imperialismo que la izquierda post-moderna apoyadora del movimiento neofascista pro-imperialista Euromaidan. Pero, no tenemos dudas que combatir el nacional-bolchevismo (que detectamos grupos incluso en países de Latinoamerica como Venezuela) es todo un desafió para nosotros que desde una defensa intransigente de los principios y tradiciones del bolchevismo y su internacionalismo, invocamos tácticamente un Frente Único Antiimperialista Mundial, sin renunciar siquiera por un millonésimo de segundo a la lucha estratégica por nuevas revoluciones bolcheviques y proletarias en contra las oligarquías burguesas que hoy controlan Rusia y China.

Por la reconstrucción mundial (la IV Internacional reconstruida con secciones nacionales obreras y revolucionarias) del bolchevismo internacionalista (el programa que apunta: ¡Proletarios de todo el mundo uníos!).


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